María Grecia: La oscuridad me abrió las puertas para algo mejor

Nacida el 15 de enero de 1993, un viernes soleado que trascendió a una noche de luna en cuarto creciente, María vino al mundo a ser luz, y aunque hoy no puede apreciarla porque sus ojos se oscurecieron, en lo espiritual y anímico, encendió una llama que resplandece con el transcurrir del tiempo e irradia a su familia y seguramente a quienes conozcan su historia.

POR GERARDOMORONSANCHEZ

 

Ojos de luz, así identificamos la historia de vida María Grecia Robles García, una chica para quien la oscuridad no es ausencia de luz, sino de motivación. Mucho se ha repetido que una imagen vale más que mil palabras, y es cierto. Y para María Grecia vale mucho más y hasta tiene valor sentimental, sobre todo si se trata de sus seres queridos y amistades, cuyos rostros quedaron congelados en el tiempo, en su mente, en sus recuerdos. Ella ve la vida a su manera y muy clara. “La oscuridad me abrió la puertas para algo mejor“

 

María Grecia nos enseña que cuando demos un abrazo, el sentimiento debe ser sincero; cuando escuchemos, que sea un sabio consejo o aquello que te ayude a crecer; que cuando de olores se trate, una buena fragancia es lo ideal, y que si vas a ver, debes contemplarlo pues nunca se sabe si  habrá otra oportunidad de volverlo a ver.

 

“Hay que aprovechar cada sentido y disfrutarlos, porque no se sabe si el día de mañana, los volveremos a usar”

 

En los recuerdos de María Grecia, sus padres Siolis y William jamás aparecerán con canas o con la piel agrietada con el paso de los años. Su hermano Oscar Ernesto seguirá adolescente, aunque esté rondando los 30 años; mientras que sus compañeras y compañeros del Colegio Nuestra Señora de Coromoto, de la Unidad Educativa Miguel Ángel, o de la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, seguirán iguales, incluso las estrellas y la luna, las que tuvo el privilegio observar cuando podía.

 

María Grecia nació con una enfermedad degenerativa y hereditaria que poco a poco, fue afectando sus ojos. Lentamente fue perdiendo la visión, la agudeza visual se le fue reduciendo, hasta convertirse en una de entre cuatro mil personas que según las estimaciones médicas, queda sin vista debido a esa retinosis pigmentaria, diagnosticada a destiempo.

 

“Los primeros síntomas los experimenté en la adolescencia, a los quince años. Usaba lentes y cuando comencé a ver cada vez más borroso, creía que estaban malos los lentes o eran cambios propios de la adolescencia. Me costaba ver lo que ponían los profesores en el pizarrón y no se lo dije a nadie por temor a las burlas. Tampoco a mis padres. Ese silencio me costó tres materias y que casi perdiera el año. Llegué a tener miedo de mirar al pizarrón”, recuerda.

María Gracia se pasó los siguientes ocho años aparentando llevar la vida normal, aunque la depresión era cada vez mayor en la medida de que el mundo comenzaba a oscurecerse, ya no después de las seis de la tarde, sino a plena luz del día. “Aparentaba estar feliz, quería que todos me vieran así, pero estaba fingiendo. Y en eso transcurrieron esos ocho años, enojada conmigo misma y enojada con el mundo. No me aceptaba”, confiesa.

 

Hasta que en medio de la oscuridad comenzó a ver la luz. “Entendí que esa oscuridad me estaba abriendo las puertas para algo mejor, no me podía dejar vencer; dejé que entrara la luz a mi vida, no permitir que la oscuridad me dominara ni guiara mi vida, y gracias a Dios, superé la depresión y me acepté tal como era”.

 

Una muchacha polifacética

Familia de maria grecia
Foto/Gerardo Morón Sánchez

Gracias a que sus padres Siolis y William se preocuparon de inmiscuirla en actividades extracurriculares, María Grecia no solo  pasó la educación primaria en el Colegio Nuestra Señora de Coromoto, sino que se graduó de bachiller en la Unidad Educativa Miguel Ángel, cursó estudios de inglés, llegando a nivel 8 en el Centro Venezolano Americano (CEVAZ), en Maracaibo, estado Zulia; se graduó de Técnico Superior Universitario en Artes Audiovisuales en la Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda, en Coro, donde en principio, algunos compañeros se rehusaban a incluirla en sus grupos, incluso a creer que podía graduarse. Tiene estudios de psicología en la Universidad Yacambú, con apenas 25 años de edad y es fotógrafa invidente.

 

Oscar Ernesto, su hermano; así como sus padres, han sido un apoyo en superación y crecimiento de María Grecia.

 

Una alumna que rompió paradigmas

 

La periodista y profesora, Ana Morales, asegura que María Grecia dictó una cátedra de perseverancia, de emprendimiento y se convirtió, a pesar de su discapacidad, en una de las estudiantes más sobresalientes y atrevidas en el sentido de que, además de alumna, llegó a ser recepcionista en el canal de televisión de la universidad, a crear un portal www.weareable.club  para personas con discapacidad, incluso, un concurso de fotografía para personas con discapacidad visual.

 

“Su experiencia de vida es inspiradora. Rompió los paradigmas y ha dado una lección a los estudiantes que, y a los falconianos quienes a pesar de tener todos sus sentidos, no habían entendido que para triunfar lo que se necesita es voluntad, tener fe y esforzarse;  jamás detenerse en los obstáculos”, dijo orgullosa, Morales.

 

Para la periodista y docente de la UNEFM, Ana Morales, María Grecia se convirtió en un ejemplo de superación en la universidad.

Foto/Gerardo Morón Sánchez

 

Para María Grecia, la oscuridad no necesariamente es ausencia de luz, pues hay quienes ven y tienen todos sus sentidos, pero tienen el alma negra. “La oscuridad es para mi ausencia de pensamientos positivos. Si yo pude surgir en medio de mi situación, los demás pueden reflexionar y tomar nuevos aires para alcanzar el éxito. Si estás claro con lo que quieres, no hay oscuridad que venza”, esboza la vidente, que ha estado dictando conferencias relacionadas a la Oscuridad del Alma, precisamente para ayudar a aquellos que, viendo, andan en tinieblas.

 

María Grecia, quien además es speaker inspiracional y ComunityManager, nunca se imaginó enceguecida, y menos caminando con un bastón a temprana edad, pero hasta en eso reconoce que el mundo ha conspirado a favor, pues, el que usa, lo obtuvo de regalo, a partir de una visita que su padre hizo a una farmacia en Miami, Estados Unidos, cuando precisamente intentaba comprarle uno.

 

“Ahí  le dijeron que no había, pero hubo un rayito de luz, pues, a mi papá le sugirieron ir al Miami Lighthouse, la agencia privada más grande y antigua de Florida que atendía a ciegos y personas con deficiencias visuales, donde según, podían ayudarme”.

 

Cuando William se enteró de los costos de atención por hora, que eran 80 dólares, se desencantó un poco, pero confiado en Dios, regresó a Venezuela, no sin antes dejar los datos de María Grecia, quien también titubeó al suponer que por ser latina, la tendría difícil para entrar. Cuál no sería su sorpresa que a la semana y media, la llamaron para decirle que podían recibirla por cinco meses. Así que tras dos semanas de trámites consulares, la chica viajó.

 

“Era un sitio de tecnología accesible, con profesores amables una cafetería con aroma agradable, donde solía ir cada medio día. Cierto día me llamaron. ¡Queremos darte algo!, me dijeron. Y me dieron el bastón. Fue como si me hubiesen echado con balde de agua fría, porque a pesar de que no veía nada, yo no había querido aceptar que era ciega. Durante cinco días sentí vergüenza, repugnancia, y por supuesto lloré como nunca, con el bastón en la mano”, recuerda.

En principio lo del bastón fue como un recibir un balde de agua fría, la joven lo asumió como su barra.
En principio lo del bastón fue como un recibir un balde de agua fría, la joven lo asumió como su barra.

 

Luego de ese bastón, y superado el trauma, María Grecia recibió otra noticia cuando estaba comenzando clases y era que, sería beneficiada con la asignación de un perro guía. “¿Qué?” “Sin duda era otra bendición porque en el costoso Miami Lighthouse, el usar esos canes como guía era un privilegio que hasta entonces había conseguido solo la presidenta del instituto.

Así, esos días de traumático inicio, se fueron tornando agradables y cruciales, pues, en la medida que transcurrían, se  fue aceptando como tal y agradeciendo a Dios por hacerle ver la vida de otra manera. “Había dado luz a mi vida”, confiesa la invidente.

 

 

 

Para María Grecia hay oscuridades y laberintos más lúgubres, más allá de cualquier ceguera. Aquellos que no pueden defenderse mentalmente de las adversidades, que están desilusionados de la vida, que no creen en Dios, y peor aún, que no creen en sí mismos.

Familiares, amigos de la familia, compañeros de estudio, recibió una dosis de emotividad con la historia de María Grecia. Foto/Gerardo Morón Sánchez
Familiares, amigos de la familia, compañeros de estudio, recibió una dosis de emotividad con la historia de María Grecia. Foto/Gerardo Morón Sánchez

 

“A pesar de ya no ver, he logrado todo lo que me he propuesto; la luz está en vida vida y he venido dictando conferencias, ayudando a la gente a emprender, a comprender que no hay discapacidad, sino falta de voluntad para lograr lo que te propones. Yo creía que mi vida se había acabado cuando quede ciega, pero fui superando mis miedos, alejando de lo negativo, me acepté como era, me quise y entonces mi entorno y el de mi familia cambió para bien”.

 

maria grecia
“La luz está en vida vida y he venido dictando conferencias, ayudando a la gente a emprender, a comprender que no hay discapacidad, sino falta de voluntad, de motivación”. Foto/Gerardo Morón Sánchez

 

Aunque no puede ver, María Grecia se recrea de vez recordando su vida cuando no estaba el bastón, cuando la enfermedad no se había manifestado. “El último recuerdo que tengo del cielo, era de muchas estrellas, de luna llena; era un cielo maravilloso, siempre había estado ahí pero no había tenido tiempo de contemplarlo. Ahora solo me queda ese recuerdo y procuro disfrutarlo”, afirmó con la voz entrecortada.

María Grecia  Robles García volvió a finales de junio del 2018 a Miami Lighthouse, donde la recibieron nuevamente con los brazos abiertos, deseosos de beneficiarse con con su proyecto de la página www.weareable.club  y todo su talento, pues, no hay duda de que es una luz para el mundo para otros.

 

 

Un encuentro con familiares y amistades en Coro, estado Falcón, el 21 de junio, antecedió la partida de María Grecia. “A veces nos quejamos de todo y no vemos lo que nos muestra la vida; sin duda María Grecia nos ha enseñado a ver la vida de una manera distintas”, expresó Tulio Castillo; “nos volvemos locos con cosas insignificantes, pero ella nos ha enseñado que las oscuridad consiste en la limitación metal, en la falta de voluntad y fuerza para luchar”, expresó el ex diputado y familiar, José Vicente Graterol.

 

maria grecia y participantes
Antes de partir a los Estados Unidos, María Grecia compartió su historia con familiares, amistades y compañeros de estudio. Foto/GMS

 

 

 

“Los sueños no tienen límites; pasamos la vida quejándonos sin ver que personas, a pesar de estar en peores circunstancias, no dan lecciones de vida, como María Grecia”, agregó Nelenny Chirinos, compañera de trabajo en la televisión de la UNEFM.
 

 

 

William Robles está orgulloso de su hija, a quien en cierta oportunidad le dijo: “Si te quieres comer el mundo, solamente di que tienes hambre, lucha y disfruta de los manjares que a diario te ofrece la vida”. María Grecia, hoy en Estados Unidos, le tomó la palabra. “El éxito no está en llegar a un destino, es disfrutar el camino. Yo disfruto del camino que estoy trazando cada día. ¿Y tú?”, pregunta María Grecia.
Echa un vistazo al Tweet de @Gerardo_Moron: https://twitter.com/Gerardo_Moron/status/1026507191589711873?s=08

agosto 11, 2018

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